Caminando por las oscuras y viejas calles de esta ciudad, que parece desierta al ver la luna menguante sobre mi cabeza, recuerdo tus ojos perdidos entre el tiempo del ayer y la vaga desilusión que te dio el mañana. De repente recuerdo que estas a mi lado, tan cercana como mi sombra, tal lejana como el borde del universo, y miro a mi alrededor y veo que estas acompañada de la persona que marco tu destino, de la persona que menos merece tu cariño, pero tu estas allí para aquel ser, que de existir la justicia nunca debió pisar el mismo suelo que con tu cantar coloreaste y yo con mis esperanzas adorne. La pálida luz de luna me hace suspirar y reflexionado dentro de mí encuentro mi salida en el silencio de mi alma, de mi boca y de mi ser, que como una fotografía congela el paso del tiempo y no me permite mirar más allá de marco rectangular en el que tus palabras me obligaron a vivir. No soy dueño de mi destino, no soy dueño de nada, ni siquiera de mi mismo, ni de las palabras que me gustaría susurrarte al oído, ni si quiera de los latidos de mi corazón que me gustaría poder detener por el instante de tiempo suficiente para dejarme caer.
El sonido del motor de una motocicleta me saca de mi trance y me devuelve a la realidad, recuerdo que en estas calles el peligro se encuentra oculto entre las esquinas, cierro mi chaqueta hasta el borde del cuello y volteo a mirar al lado izquierdo donde te encuentras, cálida como un ángel, fría como la mañana. No quiero ser parte de tu conversación, sólo quiero que los segundos pasen mientras disfruto de tu lejana compañía hasta el momento de decir adiós te quiero, hasta el momento que con un beso sigas tu camino y yo vuelva a mi soledad eterna que el karma puso como mi destino, que la verdad no se si he de merecer o quien lo sabe, tal vez no lo se valorar, aun así allí me sostengo a tu lado mirándote reír entre las sátiras y mentiras de aquel otro ser con el que decidiste seguir, con el que decidiste olvidar…
La luz del sol matutino entra por la ventana y me pregunto si todo fue un sueño o si fue algo que viví, miro el reloj y tomo mi celular para marcarte pero esta vez me detengo antes de presionar la tecla de marcado mirando la foto que se encuentra enmarcada en mi portarretratos, sin saber a donde continuar.
