Entonces el caballero que hasta el momento se encontraba errante vio que la luz tenue que se encontraba al final de aquel largo túnel, de ese sendero que había cruzado para salir de su propio infierno, desaparecía de repente, sintiéndose caer nuevamente al abismo del cual había intentado escapar y sintiendo el vacío sin quererlo empezó a meditar acerca de su condición…
Derepente él vio con claridad que en verdad hace mucho había perdido la esperanza de salir de aquel lugar, por que la luz que ella emana aunque pequeña brilla como el sol no como ese pequeño foco de inseguridad que se había desvanecido, se dio cuenta que su cuerpo carecía de vida, ya que sin sueños al igual que sin esperanza no es posible vivir y noto por primera vez desde que cruzo aquella puerta (entrada al tercer infierno) que hace mucho carecía de aquellos valores que defendió con su vida, de la sonrisa inquebrantable que siempre permanecía en su rostro y de la mirada que posee todo aquel que aun tiene ansias de lucha, fue entonces cuando recordó las palabras de su maestro, de la búsqueda de aquella verdad que “valía la pena” pero en su camino el sólo recordaba haber conocido el dolor, la desesperación, la tristeza y el sufrimiento, ¿cómo era posible entonces que tal verdad aun no encontrada y tal vez inexistente valiera la pena?…
Sintiendo el “viento” moverse entre sus brazos y piernas, rodeando todo su cuerpo “él decidió” que ya no era tiempo para “preocuparse” por que simplemente la tranquilidad le invadió.
Fue entonces cuando el por fin, después de tanto tiempo logro entender…
Lo importante no es “nuestro” pasado vivido, si no como afrontamos nuestro presente
Que la única tranquilidad absoluta se obtiene tal vez con la muerte por que para vivir “siempre” es necesario luchar, tal vez también lo sea para amar…
Pero entonces… ¿acaso seria esta la verdad a la que se refería su maestro? –NO- resonó una voz en su interior –No hay verdad absoluta, no hay realidad absoluta, por que simplemente en este mundo nada es real-
Pero si eso era cierto… ¿que sentido abría tenido su lucha? … fue entonces cuando comprendió que la realidad nacía de su corazón y su mente y que esta podía ser moldeada por si mismo para ser y sentir lo que “él” decidiera vivir…
Siendo así el aferro sus manos al aire y justo antes de tocar el suelo abrió un portal que lo llevaría a un nuevo mundo, una nueva realidad.
Dime entonces… ¿Cuál es tu mundo real?